viernes, 1 de enero de 2010

Mad Gingerbread Men

Ya he mencionado antes que amo la serie Mad Men. Se la he contagiado a gran mayoria de amigos y familiares, los cuales comparten mi opinión de que es la mejor serie dramática de los ultimos años. Como iba a pasar el fin de año con amigos y todos aportábamos comida, se me ocurrió la idea de hacer las tradicionales galletitas navideñas de jengibre. Encontré una receta piola y, dado de que son muñequitos, me pareció que iba a ser divertido darles formas de personajes de la serie.
Fueron, tanto por gusto como por el chiste, un éxito.




Pete Campbell y su rifle

miércoles, 30 de diciembre de 2009

VIP: Very Important Pixels

Directores de cine (Tarantino, Lynch, Lucas, Kubrick, Spielberg, Hitchcock, Burton)


Michael Jackson


El eterno Clint


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Abuso sexual simple

Fue lo que dijo el inspector mientras aporreaba el teclado como si se tratase de la Olivetti que dormía en un rincón.

Había quedado en almorzar con unas amigas en un lugar de comida japonesa por el centro, la idea era saludarnos antes de que las fiestas y las vacaciones lo complicasen. Mi plan era almorzar y volver a trabajar.

El calor y la humedad del día agobiante parecían no poder cambiar mi buen humor. Con la música funky alegre de Mark Ronson a todo lo que daba en mis oidos, no podía dejar mis pies quietos. A la altura de Retiro casi estaba bailando.

En éste ánimo llegué a Diagonal norte para pasar por la D y de ahí a la B. Me llamó la atención, mientras caminaba por la estación 9 de Julio que alguien me llevaba puesta desde atrás, despacio, como si yo hubiera frenado y fuera un accidente.

No le di pelota, yo seguía en mi mundo.

Volvió a pasar, un roce desde atrás. Cuando seguí caminando noté que mi mano en su baibén había tocado tela, había alguien muy cerca mio.

Qué raro.

Miré para atrás, había un tipo y no demasiada gente, no entendí por qué me había llevado puesta.

Corrijo, tuve la sensación de que lo hacía a propósito y decidí no seguirle el juego. Desaceleré mi paso un poco mientras subía las escalera, decidida a que si me volvía a rozar, girarme y preguntarle qué carajo le pasaba.

Ahí fue cuando sentí un par de manos.

"Lo mato", pensé.

Me di vuelta, saqué uno de los auriculares de mis orejas para escucharme bien y lo increpé "¿A quién carajo le tocas el culo??". El tipo subió el escalón mascullando algo. No le di el lujo de escucharlo, cuando estuvo a mi altura lo empujé con fuerza contra la pared, a los gritos: "¿A quién le tocás el culo perverso hijo de puta?"
Ahí el tipo empezó a caminar más rápido, yo lo seguí a los gritos de "¡¡Andá a tocarle el culo a tu vieja!!"

Yo ya me sentía satisfecha de que no se iba a ir tranquilo como si nada, me iba a escuchar cada una de mis insultos a voz en cuello. Entonces apareció un tipo de camisa y barba que me dice "soy policia", creo que me mostró una documentación, "¿qué pasó?"

Se lo dije, me preguntó quién lo había hecho. Le señalé al tipo que no se podía alejar más porque otros dos hombres de civil le habían cortado el paso.
"¿Querés hacer la denuncia?"
"Seguro", le contesté mientras mis manos temblaban tratando de enrollar los auriculares.

Mis gritos había atraído a policías de civil que patrullaban por el subte.

Con uno de los detectives tomamos el subte hasta Boedo, estación de la E donde se encuentra la comisaría cuya jurisdicción es justamente el subte. Hacia mucho calor y el detective, con el curioso nombre de Arnold Caballero, me compró un agua. Me contó que con la averigüación de antecedentes y teniendo en cuenta que los juzgados no trabajaban el 24, el tipo probablemente iba a pasar encerrado hasta el lunes, eso sin tener en cuenta si le llegaban a encontrar algo.

En la estación entramos por una puerta marcada con el simbolito de la federal. Por suerte tenían aire acondicionado.
Allí, Caballero tomó mi declaración, repasamos el hecho. Me explicó que dado el asalto técnicamente me tendría que tomar la declaración una mujer, pero que no tenían efectivos. Le dije que por suerte no había sido ni remotamente tan grave como para que no pudiera hablar con un hombre. Me felicitó por dar la declaración. Estaba evitando que, por lo menos por un tiempo, el tipo pudiera molestar a alguien más.

Entré en un mundo raro, un mundo donde casi todos eran hombres, se hablaba en una jerga semi judicial y los procedimientos parecían tener todo el peso que la burocracia podía ejercer. Cuando Caballero me preguntó si el tacto había sido arriba de la ropa agradecí que asi fuera. Solo ahí cai en la importancia de lo que estaba haciendo.

Por una cuestión legal, más allá de que yo estuviera muy bien de ánimo, tenía que ver a unas trabajadoras del departamento de contención a las víctimas de violencia sexual. Ellas estaban sin auto, así que los policias me alcanzaron en un auto de ellos.

Fueron pocas cuadras, pero el tránsito por Almagro estaba infernal, así que tuve tiempo de conocer al personaje que me llevaba. Diez años llevaba patrullando las calles de Almagro, me contró algunas historias espeluznantes sobre raptos de mujeres en la calle en pleno día. Yo insistí que hay que llevar un sano cuidado sin tratar de volverse loco.
"¿Hacés artesanías?", me preguntó
"No", me reí, "¿tengo cara de artesana?"

Llegamos a una casona que llevaba el escudito delator.

Otro mundo, un mundo con ventanas y sólo mujeres, de modos suaves. Les conté lo que me había pasado, que el hecho de haber reaccionado ya me había dejado sastisfecha, para mi era una forma de no dejar que quedara impune. Por supuesto que hubiera aparecido la policía era algo que había superado mis expectativas. Las psicólogas se sorprendieron de mi entereza, quizás ahí entendí que no todo el mundo reaccionaría como lo hice yo. De hecho les comenté que recordaba claramante una situación similar cuando yo era una nena de once años, un tipo me habia agarrado similarmente y yo, avergonzadísima y asustada, no había hecho nada. Pero con los años eso me quedó en el tintero y decidí hace mucho que si una situación similar se presentaba, no iba a dejarla pasar.

Las miré y con toda sinceridad les dije "El trabajo que ustedes hacen es muy duro, pero muy necesario, muchas gracias por hacerlo".

Me despedí de ellas y me tomé el subte.

Yo se que mi amigo Plutón algo tuvo que ver en ésto

jueves, 10 de diciembre de 2009

Piropo


Desde la adolescencia he tenido, como supongo la gran mayoria de la mujeres, situaciones donde completos extraños largan un piropo

Desde el relativamente tranquilo "Hola linda/mami" tan afecto a la muchachada de la construcción, pasando por un tipo que gritó "¡Suegra!" una vez que caminaba con mi vieja, y por supuesto la inevitable guarrada dicha de costado y entre dientes, dirigida sin ninguna sutileza a alguna parte de la anatomía (no necesariamente descubierta), que siempre me deja con una sensación de asquito y la no muy feliz noción de que quizás la sociedad victoriana no estaba tan equivocada.

A partír de hoy nada de eso entra, para mi, en la definición de piropo.

Estaba haciendo la conexión entre la línea C y E del subte cuando me cruzo a un flaco. Escucho algo así como "Se te va cayendo... por el camino". Mis sentidos arácnidos me dijeron que el flaco no pintaba chorro, así que me di vuelta en un paranoico "¿será la cartera?, por favor que no sea la pollera", cualquier lógica había sido desterrada de mi cabeza, pero lo que salió fue un "¿Qué?".

"Se te van cayendo los pétalos por el camino"

Le sonreí con toda alegría y seguí mi camino sobre las nubes.

The Attack of the Pagsa Poster Revival

Aunque en algunos lugares estén gritando horroroso photoshop (y no lo niego), para mi hiede a Pagsa

Amo lo que las fug girls dijeron de este desastre

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Groupies celtas


Ro me acompañó al concierto de Carlos Nuñez, era el tercero para mi, el primero para ella. La última vez hubo cinco años entre conciertos y yo había cambiado tanto que mis impresiones de ese recital habían sido muy fuertes
Quizás exageré, pensé.
Quizás mi propia situación de cambio profundo personal estaba seguramente afectando mi capacidad para disfrutar las cosas buenas e inflándolas un poquito, así que calculé que tener compañía durante el recital me podría ayudar a contrastar mi propia experiencia con la de otro.

El recital fue excelente como siempre, la gente (bueno, obvio que yo incluida), se emocionaba y bailaba con todas las ganas.
La vi bailar a Ro.. nunca la habia visto bailar a Ro.

"Tenías razón, me dijo, la música en vivo es otra cosa"

Si bien esta vez no me pegó tan fuerte como la anterior (también sólo habia pasado un año entre conciertos, lo tendría fresco aún), pude ver que mis impresiones no estaban alejadas de la realidad. Realmente su música en vivo tiene la capacidad de resonar en algún nivel con la gente, sacandoles lo mejor en ese momento y basicamente provocando una saturación de endorfinas, una especie de sugar rush. La gente salió del teatro con las palmas coloradas de aplaudir y todos, absolutamente todos sonreían.

Nos quedamos esperando con un grupo de gente afuera del teatro a que Carlos saliera. Allí terminamos charlando con una chica que se había venido junto con tres amigos especialmente de Rosario para ir al concierto. Ellos tenían su propio grupo de música celta. Era la una de la mañana de un jueves, todavía tenía que tomar el micro de vuelta y estar en pie temprano para ir a laburar.
No le importaba para nada, valia la pena absolutamente, decía.

Uno de sus amigos había quedado backstage porque había sido invitado al escenario a bailar, de pronto, al demostrar tremendas habilidades para el zapateo irlandés desde la segunda fila.
"Me lo llevo", dijo Carlos en medio de una canción.
Los rosarinos fueron invitados a acompañar a su amigo, nosotras seguimos esperando, intercambiando opiniones con otras personas, preguntandonos por qué había dos pibes con remeras de Obama (¿será lo nuevo in palermitano?), y disfrutando del clima alegre generalizado.

Al rato (buen rato), salió Carlos y se puso a saludar a todo el mundo demostrando macanudez por sobre mis expectativas. La chica rosarina me habia comentado que estuvo sentada al lado de Eduardo Blanco, que lo conocía. "No sabés lo buen tipo que es", le habia dicho. Es que alguien que moviliza tan positivamente a la gente no podía ser mal tipo, reflexionabamos. Claro que ...puede fallar.

No falló.


Charló con todo el mundo, preguntaba nombre, localidades y si nos había gustado el concierto. A los que le preguntaban dónde conseguír instrumentos, facilitaba información con muy buena voluntad mientras firmaba cd´s, incluido el de mi amiga (con corazoncitos).

"Qué cagada que me olvidé el puto cd"
, le comenté a Ro. Carlos se dio vuelta y empiezó a dibujar en mi hombro. Un parte mia se reía de lo inesperado, otra se sentía medio boba si me estaban firmando encima. Pero no firmó, dibujó un pentagrama.


Y nos sacamos fotos.


Ro y yo nos tomamos el 152 con sonrisas de oreja a oreja.


Brasil

Carlos Nuñez | MySpace Music Videos

jueves, 12 de noviembre de 2009

Hora de abdicar

Al pequeño dictador de Ala hay que avisarle que Ikea en España ya creo la República hace un par de años: