martes 2 de febrero de 2010

Ufa


Hay días en que todo sale mal. Esos días que al principio sonreís, después te preguntás si alguien te está jodiendo y finalmente llegás a la conclusión que lo más sabio habría sido no salir de la cama en un principio.

No es que sean cosas graves: es la cantidad y continuidad. Como si cada paso, cual pato criollo, una cagada.

Me levanté relativamente bien, relativamente descansada habiendo pasado por sueños relativamente incoherentes.

Cuando salí de mi cuarto los gatos tenían cara de circunstancia. Es la peor expresión en las mascotas, significa "hice una cagada y me hago el boludo, por ahi pensás que fue otro".
Anoche cené pollo. Los huesos, piel y demás restos de cáscaras de diversas verduras, más el papel aluminio junto con grasa y demases jugos, todos desparramados por la cocina.

Los muy mal paridos habían tirado el tacho de la basura.

Chirles para todo el mundo, gatos en penitencia sin desayuno al baño, me puse cagadísima de calor a pasar el trapo por el piso (después de desayunar, no soy tan obse).

Bueno, me dije, ya está.

Me senté a laburar en la compu.
Al rato se corta la luz.

...

Media hora después volvió.
Un rato después intenté retomar infructuosamente mi labor, la luz hizo pito catalán.

Estaba empezando a sentir que hoy las cosas venían a trasmano, pero decidí al mal tiempo buena cara, y me fui a la verdulería.

Quería frutillas, no había. Si cerezas, pero no estaba dispuesta a pagar ocho pesos el cuarto. Me llevé un pelón, de bronca, que resulta no tiene perfume a nada y probablemente tampoco gusto.
Quería huevos, no había tampoco, aunque me habían prometido que el proovedor estaba de regreso, la misma razón por la que no los había comprado en el supermercado el día anterior. Dado que tenía pensado tartas para esa noche, me di cuenta que iba a tener que volver al super.

Entro al Coto, nada para destacar. Doy vuelta por las góndolas, huevos, pan rallado (para poner el la base de la tarta y que no se humedezca).

Llego a la caja, la piba tiene cara de pánico. Estamos sin sistema, me dice, reiniciando las máquinas. Veinte minutos después me fui sin la compra.

A estas alturas creo que me empezaba a salir humo de las orejas.

A todo esto hace un par de días se me jodió el split. Conseguí un service recomendado y quedé con el tipo que por ahi iba a pasar hoy a la tarde. Tiempo después recordé que tenía que pegarme una corrida a esa misma hora para ver a mi endocrinólogo para que corrigiera las fechas de las recetas. Dado que el va al consultorio cada quince días, la secretaria me había dicho por teléfono que el 2 de febrero atendía. Cancelé el service del split. Me subí al tren, fui al consultorio y en la puerta me dijeron que el médico no estaba hoy.

Explosión mental.

Le hice jurar a la infradotada de la secretaria que la semana que viene el tipo efectivamente está.
Ahora me voy a esconder debajo de la cama a ver si este día me deja tranquila.

miércoles 27 de enero de 2010

Apple FAIL

Lo vi acá

lunes 25 de enero de 2010

Sexualidad & Biromes

Más acá

viernes 15 de enero de 2010

The Princess and the frog

El otro día fui a ver la última película de Disney, la primera con animación 2D en muchos años, la que fue (por lo menos en su país natal) juntando tanto expectativas como controversia por ser protagonizada por la primer princesa de color. Teniendo en cuenta que la última pelicula de Disney (no Pixar) que realmente disfruté fue El Rey Leon, no tenía intención de arriesgarme a ésta. Empecé a dudar cuando vi que en general las críticas eran positivas y que aparentemente había cierta aggiornización de los personajes.

Lo que me terminó de convencer (además del entusiasmo de cierta amiga) fue que hubiera un cine con función subtitulada. Dos colectivos después, me senté en la butaca a ver qué pasaba.

La verdad me sorprendió gratamente.

La protagonista debe ser el primer personaje femenino de Disney que me cae bien. Es cierto que cuando era chica amaba las películas del estudio y por ejemplo me parecía totalmente rupturista el personaje de Belle. Opinión que se rompió en pedacitos apenas pasé la adolescencia: le gusta leer, ¿y qué más además de ser una metáfora problematica para la tolerancia a las relaciones abusivas?

Tiana no es una princesa de por si, es una laburante. Amé el golpe de "realidad" (las comillas, porque esa realidad siempre está acotada a que, al fin y al cabo, es una película de Disney). No es una damisela inútil y bidimensional que no tiene más aspiraciones que casarse con el príncipe de turno (Blancanieves, La bella durmiente, Cenicienta), o rebelarse adolescentemente al malo de papá (Ariel y Jazmin, que además terminan enamoradas del príncipe/ladron vestido de príncipe de turno). Ni siquiera me voy a referír a Mulan, que si bien salía un poco de ésto, el horror de que Chino = Japonés socaba vioelntamente todo lo demás.

Tiana es un personaje acertivo, defiende sus límites, tiene un objetivo (en este caso el sueño de tener un restaurant propio) y la voluntad de romperse el lomo trabajando para lograrlo. Cuando la película empieza ella es amiga de una rubiecita rica hueca, Charlotte, que en el peor caso podría haber terminado en el cliché insufrible de pseudo hermanastra, pero en su lugar termina siendo un personaje cómico y querible en sus limitaciones, una especie de auto burla a la princesita que sólo quiere su principe, pero que no va a competir con la protagonista porque es su amiga.

Una buena bocanada de aire fresco entre tanto estereotipo gastado de minas compitiendo por el tipo.

En el cuento de hadas original, una princesa vanidosa y buena para nada es convencida de besar a un sapo que resulta ser un príncipe encantado. En una vuelta de tuerca esperable pero agradable, el príncipe Naveen es el vanidoso inútil, a tal punto que llega a Nueva Orleans con el plan de conseguirse una esposa rica para retomar su estilo de vida, ya que sus padres "le cortaron los víveres".

El tipo es embaucado por un mago negro y convertido en un sapo. Todo lo demás se puede ver en el trailer.

Después de ahí sigue un buen rato de aventuras, canciones (por suerte ninguna desagradablemente empalagosa, y mucho jazz).

Sali del cine entretenida y con ciertas esperanzas positivas para lo que pueda venir de manos de Disney de ahora en adelante.

En otro desorden de cosas, estoy convencida de que el personaje del Dr. Facilier es una caricatura de Cab Calloway:


Los primeros cinco minutos de la peli acá
Animación fabulosa acá

viernes 1 de enero de 2010

Mad Gingerbread Men

Ya he mencionado antes que amo la serie Mad Men. Se la he contagiado a gran mayoria de amigos y familiares, los cuales comparten mi opinión de que es la mejor serie dramática de los ultimos años. Como iba a pasar el fin de año con amigos y todos aportábamos comida, se me ocurrió la idea de hacer las tradicionales galletitas navideñas de jengibre. Encontré una receta piola y, dado de que son muñequitos, me pareció que iba a ser divertido darles formas de personajes de la serie.
Fueron, tanto por gusto como por el chiste, un éxito.




Pete Campbell y su rifle

miércoles 30 de diciembre de 2009

VIP: Very Important Pixels

Directores de cine (Tarantino, Lynch, Lucas, Kubrick, Spielberg, Hitchcock, Burton)


Michael Jackson


El eterno Clint


miércoles 23 de diciembre de 2009

Acoso sexual simple

Fue lo que dijo el inspector mientras aporreaba el teclado como si se tratase de la Olivetti que dormía en un rincón.

Había quedado en almorzar con unas amigas en un lugar de comida japonesa por el centro, la idea era saludarnos antes de que las fiestas y las vacaciones lo complicasen. Mi plan era almorzar y volver a trabajar.

El calor y la humedad del día agobiante parecían no poder cambiar mi buen humor. Con la música funky alegre de Mark Ronson a todo lo que daba en mis oidos, no podía dejar mis pies quietos. A la altura de Retiro casi estaba bailando.

En éste ánimo llegué a Diagonal norte para pasar por la D y de ahí a la B. Me llamó la atención, mientras caminaba por la estación 9 de Julio que alguien me llevaba puesta desde atrás, despacio, como si yo hubiera frenado y fuera un accidente.

No le di pelota, yo seguía en mi mundo.

Volvió a pasar, un roce desde atrás. Cuando seguí caminando noté que mi mano en su baibén había tocado tela, había alguien muy cerca mio.

Qué raro.

Miré para atrás, había un tipo y no demasiada gente, no entendí por qué me había llevado puesta.

Corrijo, tuve la sensación de que lo hacía a propósito y decidí no seguirle el juego. Desaceleré mi paso un poco mientras subía las escalera, decidida a que si me volvía a rozar, girarme y preguntarle qué carajo le pasaba.

Ahí fue cuando sentí un par de manos.

"Lo mato", pensé.

Me di vuelta, saqué uno de los auriculares de mis orejas para escucharme bien y lo increpé "¿A quién carajo le tocas el culo??". El tipo subió el escalón mascullando algo. No le di el lujo de escucharlo, cuando estuvo a mi altura lo empujé con fuerza contra la pared, a los gritos: "¿A quién le tocás el culo perverso hijo de puta?"
Ahí el tipo empezó a caminar más rápido, yo lo seguí a los gritos de "¡¡Andá a tocarle el culo a tu vieja!!"

Yo ya me sentía satisfecha de que no se iba a ir tranquilo como si nada, me iba a escuchar cada una de mis insultos a voz en cuello. Entonces apareció un tipo de camisa y barba que me dice "soy policia", creo que me mostró una documentación, "¿qué pasó?"

Se lo dije, me preguntó quién lo había hecho. Le señalé al tipo que no se podía alejar más porque otros dos hombres de civil le habían cortado el paso.
"¿Querés hacer la denuncia?"
"Seguro", le contesté mientras mis manos temblaban tratando de enrollar los auriculares.

Mis gritos había atraído a policías de civil que patrullaban por el subte.

Con uno de los detectives tomamos el subte hasta Boedo, estación de la E donde se encuentra la comisaría cuya jurisdicción es justamente el subte. Hacia mucho calor y el detective, con el curioso nombre de Arnold Caballero, me compró un agua. Me contó que con la averigüación de antecedentes y teniendo en cuenta que los juzgados no trabajaban el 24, el tipo probablemente iba a pasar encerrado hasta el lunes, eso sin tener en cuenta si le llegaban a encontrar algo.

En la estación entramos por una puerta marcada con el simbolito de la federal. Por suerte tenían aire acondicionado.
Allí, Caballero tomó mi declaración, repasamos el hecho. Me explicó que dado el asalto técnicamente me tendría que tomar la declaración una mujer, pero que no tenían efectivos. Le dije que por suerte no había sido ni remotamente tan grave como para que no pudiera hablar con un hombre. Me felicitó por dar la declaración. Estaba evitando que, por lo menos por un tiempo, el tipo pudiera molestar a alguien más.

Entré en un mundo raro, un mundo donde casi todos eran hombres, se hablaba en una jerga semi judicial y los procedimientos parecían tener todo el peso que la burocracia podía ejercer. Cuando Caballero me preguntó si el tacto había sido arriba de la ropa agradecí que asi fuera. Solo ahí cai en la importancia de lo que estaba haciendo.

Por una cuestión legal, más allá de que yo estuviera muy bien de ánimo, tenía que ver a unas trabajadoras del departamento de contención a las víctimas de violencia sexual. Ellas estaban sin auto, así que los policias me alcanzaron en un auto de ellos.

Fueron pocas cuadras, pero el tránsito por Almagro estaba infernal, así que tuve tiempo de conocer al personaje que me llevaba. Diez años llevaba patrullando las calles de Almagro, me contró algunas historias espeluznantes sobre raptos de mujeres en la calle en pleno día. Yo insistí que hay que llevar un sano cuidado sin tratar de volverse loco.
"¿Hacés artesanías?", me preguntó
"No", me reí, "¿tengo cara de artesana?"

Llegamos a una casona que llevaba el escudito delator.

Otro mundo, un mundo con ventanas y sólo mujeres, de modos suaves. Les conté lo que me había pasado, que el hecho de haber reaccionado ya me había dejado sastisfecha, para mi era una forma de no dejar que quedara impune. Por supuesto que hubiera aparecido la policía era algo que había superado mis expectativas. Las psicólogas se sorprendieron de mi entereza, quizás ahí entendí que no todo el mundo reaccionaría como lo hice yo. De hecho les comenté que recordaba claramante una situación similar cuando yo era una nena de once años, un tipo me habia agarrado similarmente y yo, avergonzadísima y asustada, no había hecho nada. Pero con los años eso me quedó en el tintero y decidí hace mucho que si una situación similar se presentaba, no iba a dejarla pasar.

Las miré y con toda sinceridad les dije "El trabajo que ustedes hacen es muy duro, pero muy necesario, muchas gracias por hacerlo".

Me despedí de ellas y me tomé el subte.

Yo se que mi amigo Plutón algo tuvo que ver en ésto